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JUSTIFICACIÓN Desde la invasión (1523) hasta nuestros días se han producido en Guatemala múltiples levantamientos: la independencia (el 15 de septiembre de 1821), luchas liberales y conservadoras (1871), una revolución (1944), una guerra que duró más de 36 años, a la cual se puso fin con la firma del acuerdo de Paz. Sin embargo, persisten problemas como la pobreza, la discriminación, el racismo, la exclusión o la explotación, sobre todo en el área rural (especialmente en las fincas), en las empresas y en las fabricas de maquilas (aunque también en muchos otros puestos de trabajo). A esto hay que sumar el alto costo de toda clase de productos alimenticios, el alto costo de la energía eléctrica, el elevado precio del agua “potable”, del calzado, del pasaje, del vestuario, del acceso a la sanidad o a la compra de medicamentos, entre otros necesidades y servicios básicos de los que adolece la Comunidad pobre. La participación de las personas de las Comunidades en la vida política del país ha sido muy escasa; esto es consecuencia directa de la pobreza, del analfabetismo, de la desconfianza hacia los partidos políticos tradicionales, de la manipulación, de la falta de entendimiento... La no participación ciudadana sigue siendo el gran obstáculo para el desarrollo de las Comunidades y, por ende, del país. Ningún partido político en el poder ha ejercido realmente la representatividad de la totalidad de la población. Sin ir más lejos, en las últimas elecciones (2003) concurrieron más de 20 partidos políticos, con un total de 11 candidatos; lo que refleja que el Pueblo de Guatemala esta dividido a causa de los intereses políticos tradicionales y de los grupos económicos de poder. Otro ejemplo, la participación de la mujer es prácticamente nula: de los 15 diputados Mayas sólo una mujer alcanzó un espacio en el congreso; de las 118 alcaldías ocupadas por Mayas, sólo una es ocupada por una mujer. Siguiendo con los diputados y las alcaldías, todos estos diputados y alcaldes no tienen prácticamente poder de decisión, ya que cada partido que representan tiene una doctrina política partidista, ajena a la realidad del país. Por otra parte, los sucesivos gobiernos han mantenido sin excepción la discriminación hacia los Pueblos Indígenas, principalmente hacia el pueblo Maya. Por todo lo descrito, ASCODIMAYA ha visto la necesidad de impulsar el trabajo organizativo, de educación política, y el trabajo social entre las personas de las Comunidades de Patzún y Solota y K'iche. The people living in the communities’ have had litel political participation, which is a direct consequence of poverty, illiteracy, distrust of traditional political parties, manipulation and lack of understanding. The lack of citizens’ participation in political issues continues to be the main obstacle towards the development of the communities, and ultimately of the country. No political party in power has really been representative of the whole of the population. Recently, in the last elections (2003), there were over 20 political parties, with a total of 11 candidates, which illustrates the fact that the Guatemalan People are divided due to traditional political interests and powerful economic groups. Another example is that women practically do not participate in the political life: out of the 15 Mayan deputies, only one woman was able to occupy a seat in Congress, and out of the 118 Mayan mayors, there is just one woman. On top of this, these deputies and Mayors barely have any power of decision, since each political party they represent holds a partisan political doctrine, which is out of touch with the reality of the country. Also, the successive governments have perpetuated (without any exceptions) their discriminatory politics against the Indigenous Peoples, especially the Mayan people. For all these reasons, ASCODIMAYA has identified the need to encourage organised work, political education and social work among inhabitants of the communities of Patzún, Sololá and K’iche. |